Tengo ganas de tantas cosas pero no son ganas. Son intentos de ganas. Son restos de lo que fui y que aún respiran en las esquinas de mi cabeza esperando reavivarse.
No estoy triste sólo estoy y extraño la que era, la que sentía más que escalofríos temporales. La que sentía a jornada completa. Esa se fue y quizás nunca vuelva al encuentro.
Hoy pensé en pasear, en ir a buscarme a otras naciones otros planetas y otras vidas. Tal vez descubra con los pies en aguas lejanas el pez que soy yo misma. Tal vez termine dándole la razón a los ancianos y vuelva aquí con la cola entre las piernas, como perro vagabundo que tantas veces soñé ser.
El mundo era suave, sonreía con tu risa y no me olvidaba. Las hojas siempre eran de otoño y la brisa, salada. Espero el retorno a los años dorados.
-suspiro- La dulce ignorancia.
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